Definición: Se definen como el engrosamiento de la piel el cual se desarrolla debido a que el cuerpo utiliza este mecanismo como medio de defensa y protección en zonas de bastante fricción y presión. Este engrosamiento en ciertas ocasiones puede no generar un dolor siempre y cuando no afecte tejidos blandos; pero cuando estos tejidos se ven afectados si puede ser doloroso y requiere un tratamiento especial. Es importante aclarar que existe una diferencia entre callos y callosidades; esto radica en el tamaño y características del engrosamiento. Los callos son de menor tamaño, y se caracterizan por tener un centro de piel dura y alrededor piel inflamada. Los callos suelen ser dolorosos a diferencia de las callosidades que difícilmente duelen y son de mayor tamaño.

 

Síntomas: Cuando realizar una revisión del estado de tus pies y percibes las siguientes características, es porque podrías tener un callo o una callosidad en tus pies: Dolor y sensibilidad en las plantas de los pies, piel escamosa y reseca, protuberancia gruesa y dura.

Causas: Las principales causas de los callos y/o callosidades son: presión y  fricción ocasionadas usualmente cuando realizamos actividades de manera repetitiva afectando la piel. Tenga en cuenta estas recomendaciones para evitar fuentes de presión y fricción: use zapatos del tamaño adecuado ya que al usar zapatos muy ajustados o muy sueltos puede generar fricción o presión a los pies; de igual manera siempre haga uso de medias para evitar fricción durante los periodos de marcha.

Tratamiento: Se debe detectar el motivo de la aparición de los callos o callosidades. Inicialmente si estos son causados por fricción o presión repetitiva a la hora de usar un calzado inadecuado, no hacer uso correcto de medias para proteger la piel del pie o realizar actividades de manera repetitiva durante largos periodos de tiempo; lo ideal es buscar un calzado adecuado o plantillas que ayuden a aliviar esta afectación y reduzcan considerablemente la aparición de futuras callosidades; adicionalmente, evitando que empeoren aquellos que ya están presentes. De igual manera cuando se presentan callos dolorosos y/o molestos para el paciente se puede recurrir a otros métodos como recorte de excesos de piel o medicamentos especializados indicados por un profesional. Siempre consulte a su médico para que éste le recomiende el tratamiento adecuado para su situación.